viernes, 12 de abril de 2013

En abril, las aguas mil.


Son de abril las aguas mil. 

Sopla el viento achubascado
y entre nublado y nublado,
hay trozos de cielo añil. 
Agua y sol. El iris brilla. 
En una nube lejana, 
zigzaguea 
una centella amarilla. 
La lluvia da en la ventana 
y el cristal repiqueteó. 
A través de la neblina 
que forma la lluvia fina, 
se divisa un prado verde, 
y un encinar se esfumina, 
y una sierra gris se pierde. 
Los hilos del aguacero 
sesgan las nacientes frondas, 
y agitan las turbias ondas 
en el remanso del Duero. 
Lloviendo está en los habares 
y en las pardas sementeras; 
hay sol en los encinares, 
charcos por las carreteras. 
Lluvia y sol. Ya se oscurece 
el campo, ya se ilumina; 
allí un cerro desparece, 
allá surge una colina. 
Ya son claros, ya sombríos 
los dispersos caseríos, 
los lejanos torreones. 
Hacia la sierra plomiza 
van rodando en pelotones 
nubes de guata y ceniza.

Antonio Machado.

Este poema ha sido seleccionado para este blog por Heillen Maybeth Chaves Saravia.

2 comentarios:

  1. Muy Heillen. Creo que el título correcto del poema es: En abril, las aguas mil

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  2. Muy bien Heillen. Creo que el título correcto del poema es: En abril, las aguas mil

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