Llueve sobre el campo verde...
¡Qué paz! El agua se abre
y la hierba de noviembre
es de pálidos diamantes.
Se apaga el sol; de la choza
de la huerta se ve el valle
más verde, más oloroso,
más idílico que antes.
Llueve; los álamos blancos
se ennegrecen; los pinares
se alejan; todo está gris
melancólico y fragante.
Y en el ocaso doliente
surgen vagas claridades
malvas, rosas, amarillas,
de sedas y de cristales...
¡Oh la lluvia sobre el campo
verde! ¡Qué paz! En el aire
vienen aromas mojados
de violetas otoñales.
Juan Ramón Jímenez
Este poema ha sido seleccionado para este blog por
Lorena Ruiz López.
Bonito poema.
ResponderEliminarColoca la etiqueta, please.
ResponderEliminarYa la he colocado profe :)
EliminarMuy bien. Mira todos los comentarios que yo te haya podido dejar en todas tus entradas.
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